El Juramento Hipocrático o Juramento de Hipócrates

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Hipócrates de Cos 460 A.C.

Era hijo de Heráclides, de la familia de Asclepíades, Murió en Larisa de Tesalia y, según la leyenda, las abejas construyeron una columna con miel y cera curativas sobre su tumba

Aún y cuando existen muchas teorías sobre la vida y logros de Hipócrates, todas coinciden en que si existió, mencionando como fecha probable de su nacimiento alrededor del año 460 a. C. en la isla de Cos convirtiéndose a lo largo de su vida en un profesor y practicante de la medicina, no existen fuentes certeras de sus logros y mucha de su historia de basa en leyendas, sin embargo, se conoce que, la mayor fuente de información sobre la vida de Hipócrates de Cos viene de Sorano de Éfeso (su primer biógrafo).

Se le ha llamado el padre de la Medicina Moderna siendo su mérito fundamental la creación de un sistema racional que se basa tanto en la experiencia como en la observación para el estudio de las enfermedades. A las que el atribuía las causas a fenómenos naturales y no a intervenciones divinas, revolucionando en su época a una sociedad médica basada en estas teorías.

Sin duda alguna la obra más conocida de Hipócrates de Cos es el Juramento Hipocrático, es una declaración de tipo ético profesional que hasta la actualidad los médicos al graduarse siguen juramentando.

Con los años, el Juramento ha sufrido una serie de adaptaciones al mundo moderno, sin embargo, a continuación presentamos el Juramento más original que hemos podido conseguir.

Juramento Hipocrático

“Por Apolo médico y Esculapio, juro: por Higias, Panacace y todos los dioses y diosas a quienes pongo por testigos de la observancia de este voto, que me obligo a cumplir lo que ofrezco con todas mis fuerzas y voluntad.

Tributaré a mi maestro de Medicina igual respeto que a los autores de mis días, partiendo con ellos mi fortuna y socorriéndoles en caso necesario; trataré a sus hijos como mis hermanos, y si quisieran aprender la ciencia, se las enseñaré desinteresadamente y sin otro género de recompensa. Instruiré con preceptos, lecciones habladas y demás métodos de enseñanza a mis hijos, a los de mis maestros y a los discípulos que me sigan bajo el convenio y juramento que determinan la ley médica y a nadie más.

Fijaré el régimen de los enfermos del modo que le sea más conveniente, según mis facultades y mi conocimiento, evitando todo mal e injusticia.

No me avendré a pretensiones que afecten a la administración de venenos, ni persuadiré a persona alguna con sugestiones de esa especie; me abstendré igualmente de suministrar a mujeres embarazadas pesarios o abortivos.

Mi vida la pasaré y ejerceré mi profesión con inocencia y pureza.

No practicaré la talla, dejando esa operación y otras a los especialistas que se dedican a practicarla ordinariamente.

Cuando entre en una casa no llevaré otro propósito que el bien y la salud de los enfermos, cuidando mucho de no cometer intencionalmente faltas injuriosas o acciones corruptoras y evitando principalmente la seducción de las mujeres jóvenes, libres o esclavas. Guardaré reserva acerca de lo que oiga o vea en la sociedad y no será preciso que se divulgue, sea o no del dominio de mi profesión, considerando el ser discreto como un deber en semejantes casos.

Si observo con fidelidad mi juramento, séame concedido gozar felizmente mi vida y mi profesión, honrado siempre entre los hombres; si lo quebranto y soy perjuro, caiga sobre mí, la suerte adversa”.




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