Suspender los tratamientos médicos a enfermos terminales abre la puerta a la práctica de la eutanasia, alertó el director de la Facultad de Bioética de la Universidad Anáhuac, Oscar Martínez González.

En entrevista con Notimex luego de que el Senado aprobó reformas a la Ley General de Salud en materia de cuidados paliativos, con lo cual los enfermos terminales podrán pedir la suspensión de su tratamiento, consideró que con ello se pretende dar un mayor poder de decisión a los pacientes.

“Desgraciadamente es llevar a la legalización de la eutanasia, como sucedió no sólo en Holanda y Bélgica, países pioneros en estas leyes, sino en Estados Unidos y otras naciones, donde la autonomía del paciente hace al médico cruzarse de brazos y no poder hacer algo”, expuso.

Entonces, es el paciente quien toma todas las decisiones y muchas de ellas son de verdadera eutanasia, porque desconocen el área médica.

El catedrático enfatizó que es un tema de debate en el que se necesita conocimiento, ya que las decisiones no pueden estar únicamente en el campo del paciente y la familia, sino que deben tomarse en conjunto con el médico y el equipo de salud.

Ello, dijo, porque quien tiene conocimiento sobre la parte médica es el galeno y quien lo tiene de las preferencias del paciente, es el enfermo y su familia.

El académico indicó que es preciso conciliar el bien global del paciente en una decisión conjunta y no unilateral, sin que pese la bandera de la autonomía de éste para decidir las cosas ni la del médico que se adueña de las decisiones sin preguntar al interesado.

Juntar el conocimiento médico con las preferencias del paciente es el verdadero reto de los galenos para tratar pacientes terminales, señaló Martínez González.

El especialista mencionó que desgraciadamente, los doctores se habían adueñado de la situación. “Nosotros, los médicos, tenemos la culpa de que se esté dando esta influencia de que ahora el paciente quiera tener voz y voto en la decisión”, destacó.

En ese sentido, abundó que el enfermo tiene una libertad y el médico tiene el conocimiento, pero a raíz de esta ley, el doctor puede convertirse únicamente en observador de decisiones de este tipo y será quien ejecute las decisiones del paciente.